Historia de Carnavales!


Unas fechas cambiantes

Como es bien sabido, las fechas del Carnaval dependen de las de Semana Santa que, a su vez, se siguen rigiendo por la luna llena. La luna llena coincide siempre en Semana Santa, de ahí que oscile en un margen de 28 días, entre mediados de marzo y mediados de abril. En 2005, la Semana Santa cae entre el domingo 20 de marzo (Domingo de Ramos) y el domingo 27 (Domingo de Resurrección). En Carnaval se celebra en los días anteriores a la entrada de la Cuaresma. El Miércoles de Ceniza, día del comienzo de la Cuaresma, es en 2005 el 9 de febrero, día que en muchos lugares se celebra el Entierro de la Sardina y final del Carnaval. El día anterior, el martes 8 de febrero, es el Martes de Carnaval y los festejos más importantes tienen lugar el fin de semana anterior, sobre todo el viernes 4 y sábado 5, aunque en muchos lugares duran toda la semana previa. Sin embargo, cada localidad tiene sus propias características.

Origen pagano

La celebración del Carnaval tiene su origen probablemente en fiestas paganas, como las que se realizaban en honor a Baco, el Dios del vino, las saturnales y las lupercales romanas, o las que se realizaban en honor del buey Apis en Egipto. Según algunos historiadores, los orígenes de las fiestas de Carnaval se remontan a las antiguas Sumeria y Egipto, hace más de 5.000 años, con celebraciones similares en la época del Imperio Romano, desde donde se difundió la costumbre por Europa, siendo traído a América por los navegantes españoles y portugueses que les colonizaron a partir del siglo XV.

El Carnaval Cristiano

La celebración del Carnaval es una de las fiestas más populares. Se celebra en los países que tienen tradición cristiana, precediendo a la cuaresma. Por lo general, en muchos lugares se celebra durante tres días, y se los designa con el nombre de carnestolendas, y son los tres días anteriores al Miércoles de Ceniza, que es el día en que comienza la cuaresma en el Calendario Cristiano. Se supone que el término carnaval proviene del latín medieval "carnelevarium", que significaba "quitar la carne" y que se refería a la prohibición religiosa de consumo de carne durante los cuarenta días que dura la cuaresma.

El Carnaval en la Edad Media y en los Tiempos de la Colonia

En la Edad media, tan inflexible en los ayunos, abstinencias y cuaresmas, y con persecuciones a quienes no respetaban las normas religiosas, sin embargo, renació el carnaval y se continuó la tradición hasta la actualidad en muchos lugares del mundo. En esta época, se celebraba con juegos, banquetes, bailes y diversiones en general, con mucha comida y mucha bebida, con el objeto de enfrentar la abstinencia con el cuerpo bien fortalecido y preparado. En la España de la época de la Conquista y la Colonia ya era costumbre durante el reinado de los Reyes Católicos disfrazarse en determinados días con el fin de gastar bromas en los lugares públicos. Más tarde, en 1523, Carlos I dictó una ley prohibiendo las máscaras y enmascarados. Del mismo modo, Felipe II también llevó a cabo una prohibición sobre máscaras. Fue Felipe IV, quien restauró el esplendor de las máscaras.

El Carnaval en los Tiempos Modernos

Hoy en día, hay lugares célebres por sus festejos tradicionales y espectaculares, que atraen al turista y al amante de las costumbres de cada sitio, como lo son el Carnaval de Río, el de Santa Cruz de Tenerife, el de Oruro en Bolivia, el de Corrientes en Argentina y el de República Dominicana, con sus distintas expresiones, desde el Vegano hasta el de Santo Domingo. Se celebra en los distintos lugares de formas similares, pues siempre se presencian desfiles de carrozas, comparsas formadas por grupos de máscaras o bailarines vestidos con un mismo estilo que caracteriza a cada una de ellas, máscaras representando a distintos personajes reales o alegóricos, así como bailes de disfraces y diversión con cotillón, típico de esta fecha. En algunos lugares se estila que las máscaras persigan a los paseantes con vejigas que se utilizan para asustar, dar golpes no demasiado fuertes, o hacer reír; en otros lugares es típico el uso de serpentinas, papel picado, espuma molesta, y hasta mojar con agua, en pomos, globos y recipientes.

EL ENTIERRO DE LA SARDINA

El final de la fiesta
El Entierro de la Sardina es una manifestación de gran participación popular que se desarrolla para cerrar el ciclo de las festividades carnavalescas. Consiste en una parodia en la cual se simula el paso del entierro de una sardina por las calles del pueblo. Todos los personajes se reúnen en casa de algún vecino, donde un grupo de mujeres deberá vestir y maquillar a los pícaros hombres que harán el papel de viudas de la Sardina. La procesión está encabezada por un Fiscal cuyo papel consiste en despejar las calles del tránsito de carros para que el resto del cortejo pueda movilizarse. Los siguen el Sacerdote, el Monaguillo y el grupo que conduce la carroza fúnebre, fabricada con una estructura de madera adornada con palmas, flores y ofrendas, en cuyo interior se encuentra la figura de una Sardina hecha de cartón pintado y escarchado. Las viudas van atrás, confesando sus pecados carnales ante el falso Sacerdote y lamentando la muerte de la Sardina con gritos y llantos fingidos. El personaje del Diablo intenta obstaculizar el paso del entierro para sacar a la Sardina de sus andas y raptarla, pero un supuesto grupo de policías fingirá mantener el orden hasta llegar a la plaza, donde se intensifica la euforia colectiva. El recorrido por el pueblo culmina con un paseo por la avenida que bordea el mar, donde al anochecer lanzarán la Sardina ante el clamor de las viudas, para devolverla al agua y cerrar así el ciclo carnavalesco hasta el próximo año.

Significación social
En un principio, esta antigua celebración se estableció por motivos religiosos, ya qué originalmente el día de inicio de la Cuaresma se acostumbraba enterrar un costillar de cochino, al cual se le daba el nombre de sardina, para simbolizar la prohibición de comer carne durante esos días. Hay quienes aseguran que en el pasado, el Entierro de la Sardina era un ritual para atraer la abundancia de la pesca y la fertilidad de los animales, ante un nuevo ciclo de producción. El Carnaval es tiempo de libertades, de hacer todo lo que normalmente está prohibido, y el Entierro de la Sardina no escapa a esta condición pues también tiene características de irreverencia, inversión de roles y relajamiento. Es una oportunidad propicia para expresar libremente y en tono humorístico la crítica a las autoridades y normas sociales a través de la sátira. Al lanzar la Sardina al mar se cierra el ciclo festivo del Carnaval, para así garantizar su repetición el próximo año.

LOS SIMBOLOS

Bailes de disfraces
Con motivos de las fiestas de carnaval son organizadas en los clubes sociales privados, centros nocturnos y discotecas, bailes de disfraces en los cuales se acostumbra a premiar los atuendos más originales y llamativos. Los disfraces típicos para los bailes populares y fiestas en las calles consisten en vistosos trajes de demonios armados de fuetes o látigos y vejigas de res infladas para azotar con ellas a los espectadores y otros participantes de las actividades.

Las comparsas
Las comparsas son grupos de baile que escogen un tema tradicionalmente festivo o alegórico a cosas típicas del país, organizando una presentación de música, baile y color que da vida a los animados desfiles de carnaval y en los cuales se premia las comparsas mejor preparadas y ejecutadas. En los clubes sociales de importancia, también existe una presentación y premiación paralela de comparsas, conjuntamente con sus bailes de disfraces. Durante meses los participantes de las comparsas ensayan su número y los organizadores coordinan la preparación de los atuendos, accesorios y escenarios (en los casos de las comparsas con carrozas), involucrando una gran cantidad de personas en la preparación de los eventos.

Máscaras y carretas
El origen de la careta se remonta en el tiempo y se pierde en la más remota antigüedad. Se supone que su invención se debió a fines religiosos. Desde el paleolítico el ser humano ha utilizado máscaras cuyos materiales han sido diversos y han variado a través del tiempo, pues se han ido confeccionando con madera, paja, corteza, hojas de maíz, tela, piel, cráneos, cartón piedra, papel maché, látex, plásticos y otros materiales. Se utilizan dos términos similares: careta y máscara. La careta es exclusivamente para cubrir el rostro, para disimular rasgos de la cara; mientras que la máscara puede cubrir todo el cuerpo, y fueron usadas y aún, en algunas culturas, se siguen utilizando con fines religiosos. Algunos hallazgos arqueológicos demostraron que eran muy usadas en Egipto para perpetuar con ellas los rostros de los muertos. Se hacían tratando de imitar de la forma más fielmente posible, el rostro del difunto, y se colocaba junto con el ataúd, pintándose de la misma manera que éste. Se elaboraban con un cartón realizado con lienzo o papiro, revestido con estuco, que -con el paso del tiempo- se endurecía y presentaba total consistencia. Según la clase social a la que perteneciera el muerto, podría llegar a revestirse con una lámina de oro. No se le horadaban los ojos ni la boca, y se los representaban con incrustaciones o pinturas. Los estudios arqueológicos llevados a cabo en tumbas fenicias, también han demostrado que esta civilización practicaba la costumbre de utilizar máscaras funerarias. Rastros de máscaras también fueron hallados en antiguas pinturas rupestres. Comenzó a evolucionar el uso de la máscara, en Roma, cuando la llevaban actores en los cortejos fúnebres, para que se reconociera y recordara el rostro del difunto. A partir de este empleo por parte de actores, la careta rápidamente fue utilizada para diferentes fines. Comenzaron a usarla los actores para representar fielmente en sus obras los rostros de los personajes históricos que estaban interpretando. Rápidamente, se adoptó su uso en las fiestas saturnales en Roma, y se las comenzó a usar con carácter festivo, dando origen a la utilización en lo que hoy es nuestro carnaval. Con dichas caretas se comenzaron a realizar escenas burlescas de los ritos sagrados. Fueron evolucionando y cambiando sus usos, hasta la actualidad, en que es frecuente solamente en las carnestolendas. Las caretas actuales, producto de la fantasía, la imaginación y la creatividad, forman parte de los carnavales de todo el mundo, y de las fiestas de disfraces que estos traen aparejados. También se las usa en las fiestas de Halloween. A la par de este empleo que se continuó hasta nuestros días, la máscara o la careta - además de ser común en las celebraciones cristianas medievales- tuvo otro uso, en la Edad Media, cuando las llevaban de metal, los Caballeros medievales para protegerse en sus luchas, y en algunos casos se les agregaban muecas faciales para demostrar el carácter de quien las portaba. Según las diferentes culturas, estos símbolos han variado en sus formas, tamaños, decoración, características, realismo o abstracción, algunas usadas para cubrir todo el cuerpo, como por ejemplo, las enormes piezas de tipo ritual de Oceanía (las de los Papúes llegan a medir seis metros de alto) y otras diminutas, como las de las mujeres esquimales. Muchos pueblos primitivos han usado las máscaras y caretas para realizar sus rituales, y éstas representaban deidades, seres mitológicos o espíritus malignos, o a Dios y al Demonio; en cada caso con significados ceremoniales distintos. Si la máscara usada era de animales, podía simbolizar el ruego para asegurar el éxito de la caza. Asimismo, también hay culturas que utilizaban máscaras para ahuyentar pestes y enfermedades. En la actualidad existen muchos coleccionistas de arte que aprecian  ciertas piezas, que constituyen manifestaciones artísticas primitivas de muchas culturas, y que exhiben o adquieren a gran valor monetario, y proceden generalmente de África, Oceanía y de culturas indígenas americanas. Hoy en día, se ha popularizado el uso de las caretas también como cotillón de celebraciones y cumpleaños, así como su utilización en juegos y juguetes para niños, agregando a los tradicionales personajes representados, los héroes de novelas, revistas, el cine y la televisión.

CARNAVALES EN EL MUNDO

ALEMANIA

Dusseldorf
El lunes antes del miércoles de cenizas tendrá lugar frente al ayuntamiento de Dusseldorf la inauguración de uno de los carnavales más concurridos, divertidos y bulliciosos de Europa. Unos días más tarde participarán unas 6000 personas vestidas con los uniformes de los colores más chillones, 60 carrozas y 120 caballos. Lo mejor de todo es compartir esta experiencia con otro millón de espectadores y que casi todos estén tan decididos como tú, gracias a la deliciosa cerveza local y el ambiente, a pasarlo bien. El proceso consiste en contemplar el desfile, bailar con la música de las muchas orquestas que lo acompañan, gritar, tirar confeti y los que entiendan alemán alucinar con la caña que les dan a políticos y personajes públicos ya que satirizar la vida pública y política alemana es un componente imprescindible de este carnaval. Cuando ya no puedas más y el frío empiece a hacer mella en ti dirígete a la ciudad vieja, Altstadt, y entra en calor en alguno de los bares que suelen estar abarrotados de gente. Donde lo que te recomendamos es que te desinhibas y te sumerjas de lleno en la filosofía local de diversión sin límites. Más información

Colonia
La historia del Carnaval en Colonia es tan antigua como la de la ciudad. Hace 178 años que se celebra de la misma forma. Los griegos y los romanos honraban a Baco, Dios del vino y celebraban su fiesta de primavera con vino y canciones. Los germanos por su parte celebraban el solsticio de invierno como un homenaje a los dioses para expulsar a los demonios del invierno. Al Carnaval callejero como lo conocemos en la actualidad pertenecen desde el siglo XVIII, los disfraces y máscaras de Venecia, aunque por aquel entonces, sólo los llevaban los nobles y ciudadanos ricos. En 1736 se encuentran los primeros disfraces de este tipo en casa de un noble cerca del Neumarkt (un barrio céntrico de Colonia). En 1786 los franceses conquistan Colonia pero les permiten a sus habitantes realizar sus desfiles de Carnaval. Los prusianos por el contrario fueron más estrictos y no les permitieron celebrar esta tradición. Posteriormente se le romantizó y se hizo público. En 1823 se fundó el primer comité de fiestas y el 10 de febrero se celebró por primera vez el desfile de Rosenmontag (lunes de rosas).

ARUBA

Es imposible olvidar el increíble canto a la vida que se despliega bajo el sol de esta isla caribeña, que celebra su carnaval desde hace cuarenta años, reflejando el espíritu y la tradición de su pueblo. Los visitantes son bienvenidos a participar del festejo, ya que se trata de una celebración familiar y tranquila. El desfile es una ventana que invita a observar la vida diaria de Aruba, sus costumbres e historia, reflejada en las letras de las canciones, en los disfraces y en la alegría de los participantes. La elección de la reina, el desfile de máscaras y las diferentes paradas forman parte de una celebración que culmina en Oranjestad con todos los arubianos en la calle bailando al ritmo desenfrenado del jump-up.

BOLIVIA

El Carnaval de Oruro
El carnaval orureño es uno de los más espectaculares del continente sudamericano. Durante una semana, los habitantes de esta ciudad del altiplano sur de Bolivia salen a la calle ataviados con sofisticados trajes para homenajear a la virgen de Candelaria. Esta original festividad se manifiesta de una forma muy especial: La Diablada (danza de los demonios), que se ha convertido en la gran celebración anual de Bolivia. Se trata de una recreación del triunfo del bien sobre el mal, pero no se puede reducir a eso, ya que el festival está muy relacionado con los mitos y tradiciones tanto cristianas como indias. El origen de este carnaval procede de una antigua leyenda según la cual la Virgen de la Candelaria atendió en sus últimos momentos a un ladrón malherido en una mina que hay en la parte baja del cerro Pié del Gallo. Cuando los mineros encontraron el cadáver del bandido tenía una imagen de la virgen sobre su cabeza; hoy, la mina es conocida como el Socavón de la Virgen. Por entonces, los trabajadores mineros sólo tenían un día de descanso al año y lo hicieron coincidir con la Fiesta de la Virgen para bailar en devoción a ella y desahogar sus penas, así nació el carnaval de Oruro. El diseño y creación de los trajes de la Diablada se ha convertido en un arte en Oruro. Existen numerosos clubes de Diablada formados por grupos de entre 40 y 300 miembros de todo nivel de la sociedad orureña, patrocinados por empresarios locales, ya que los trajes pueden costar varios cientos de dólares cada uno. Los ensayos de estos bailes diabólicos comienzan el primer domingo de noviembre, varios meses antes de la llegada del carnaval. Desde estas fechas hasta dos semanas antes del carnaval se celebran los sábados y domingos una serie de reuniones frente a la cueva de la virgen que van preparando el ambiente para la diablada.  Un domingo antes del Carnaval, todas las sociedades folklóricas asisten al Segundo Convite a la Virgen, que en realidad es el saludo oficial de los danzarines y cofradías cuando todos los preparativos ya han sido concluidos. Este día, los bailarines ensayan la Entrada del Carnaval por la ruta establecida ante la expectativa general y la llegada a Oruro de los primeros turistas y visitantes. El Jueves de Comadres (ultimo jueves antes de la Entrada) y el viernes, se hacen las tradicionales challas de los parajes mineros, fábricas, centros de trabajo, mercados, oficinas y locales escolares.. Esta ceremonia ritual de contenido ancestral en la que se invoca a Pachamama (madre tierra), es completada con comidas y bebidas de toda índole, además de alegres sones de música nacional. El viernes por la noche se desarrolla una Gran Verbena Popular en el mercado Campero y a todo lo largo de la nueva Avenida del Folklore (antiguamente conocida como avenida 6 de Agosto). En la verbena participan las bandas de música que acompañarán al día siguiente a los conjuntos en la Entrada y otros grupos musicales y organizaciones juveniles. El carnaval propiamente dicho comienza el primer sábado antes del miércoles de Ceniza, con la gloriosa Entrada, un desfile de apertura encabezado por el personaje del Arcángel Miguel, ataviado con un impresionante traje lleno de brillo y color. Tras él, desfilan bailando los famosos demonios y gran cantidad de osos y cóndores. El diablo supremo, Lucifer, lleva el traje más extravagante. Fielmente, a su lado desfilan otros dos diablos, entre los que destaca Supay, el dios andino del mal, que habita las colinas y los pozos de las minas. La procesión va seguida de vehículos adornados con joyas y monedas, en conmemoración de los ritos Achura, en los que los Incas ofrecen sus tesoros a Inti (el sol), en el festival de Inti Raymi. Durante la procesión, los mineros ofrecen el metal de más calidad del año a El Tío, el personaje maligno que es propietario de todos los minerales y metales preciosos. La comitiva va seguida por los Incas y gran número de conquistadores, incluyendo a Francisco Pizarro y Diego de Almagro. Cuando el Arcángel y los demoníacos bailarines llegan al estadio de fútbol, una serie de bailes ponen en escena la última batalla entre el bien y el mal. Cuando es evidente que el bien ha salido triunfante, los bailarines se retiran al Santuario de la Virgen del Socavón, donde se promulga que el bien ha prevalecido.

BRASIL

Carnaval y Brasil son dos palabras inseparables. Es casi imposible oír o pronunciar una sin que la otra nos venga a la memoria. Pero existe la idea, equivocada, de que los carnavales brasileños se restringen a Río de Janeiro, ignorando que las carnestolendas, en este país, se extienden por los ocho millones y medio de kilómetros cuadrados de su geografía y alcanzan, con igual intensidad, a la totalidad de sus 160 millones de habitantes. Nombramos algunas de ellas:

Salvador de Bahía
De todos los carnavales de Brasil, te recomendamos el de Salvador de Bahía. Es el que gracias al sentimiento de los bahianos, su oposición a la mercantilización del carnaval, ha mantenido casi intacto su carácter. Además, el que Bahía sea la ciudad musicalmente más avanzada e importante de Brasil hace que estos seis días, donde no hay otra cosa más que música y baile en las calles, sean la manifestación más autentica del espíritu de los carnavales brasileños. Los Blocos son las grandes atracciones del carnaval. Son mucho más que simples grupos musicales para los bahianos, debido a la implicación de los más importantes en la mejora de las condiciones sociales y culturales de los más pobres. Hay dos tipos de grupos musicales: -Los Blocos Afro, basados en grandes grupos de gente tocando tambores acompañados por cantantes que van encima de camiones con equipos de sonido. El primero fue Filhos de Gandhi (fundado en 1949), sus 6000 miembros convertidos en un río de blanco y azul (el color de su uniforme) entre el resto de participantes del carnaval es algo que no debes perderte. Entre los Blocos Afro recientes los más conocidos son Olodum, Muzenza, Malé Debalé e Ilé Aiye, es todo un espectáculo cuando estos últimos salen de su base en Ladeira du Curuzu en el distrito de Liberdade. -Los tríos eléctricos son bandas de diez músicos que van subidos en camiones equipados con sistemas de sonido que destrozarían cualquier medidor de decibelios. Tocan canciones influenciadas por los Blocos Afro y se mueven a paso de caracol por las calles arrastrando a un montón de gente. Cada Bloco Afro y trío eléctrico lleva su propio uniforme y su personal de seguridad para que los miembros de los blocos puedan bailar con tranquilidad. La ruta tradicional del carnaval es el circuito Osmar, de Campo grande a Plaza da Sé. Los blocos van por la Avenida 7 de Setembro y vuelven a Campo Grande por la paralela Rua Carlos Gomes, En Campo Grande hay representaciones durante todos los días, los tickets de día están disponibles la semana anterior al carnaval (consultar a Bahiatursa para saber donde se venden los tickets). A los blocos se les juzga según su actuación aquí por lo que dan lo máximo a su paso por Campo Grande. Eso sí, no hay sombra y el sol suele pegar con fuerza así que llevad un gorro y agua. El otro circuito importante es el circuito Dodô, que va desde Barra hasta Ondina. Se la conoce como la ruta alternativa ya que en los últimos años la masificación que seda en el recorrido por la avenida ha llevado a éste a muchos espectadores y a blocos como el Timbalada, el grupo formado por el conocido Carlinhos Brown.

Río de Janeiro
El carnaval de Río es distinto de todos, es tan espectacular, que se cotiza como los grandes espectáculos: se venden entradas para ver los desfiles y las rúas, se venden a las televisiones los derechos de transmisión como si se tratara de grandes partidos de fútbol o de Juegos Olímpicos. La grandiosidad, la belleza, el ritmo, la gracia, la sensualidad que de ellos emana, bien lo valen. Cuentan los que conocen la historia, que estos carnavales aún no han cumplido los 200 años. Pero al igual que todos los carnavales que en el mundo son y han sido, traen su origen de las grandes ceremonias romanas propias del mes de febrero, el de las purificaciones. En sus primeros tiempos, los carnavales de Brasil tenían el formato de batallas. No nos recuerdan las antiguas lides entre Don Carnal y Doña Cuaresma, es decir entre los carniceros y los pescateros, de los que aún quedan vestigios, sino que nos retrotraen a los ritos lustrales que acompañaban el Carnaval. Nada de escobas, como en Europa; se tiraban directamente los trastos a la cabeza. Se trataba de vaciar la casa de trastos viejos, y por lo visto la gracia estaba en darle a alguien con ellos. Estas prácticas desataban no poca violencia, que acababa en tragedia. Pero esta es una característica que acompaña a muchos carnavales. Al fin y al cabo, en sus antiguos ancestros romanos, griegos, egipcios, etc.,no se concebía la gran procesión del Carrus Navale o su equivalente, sin el respectivo sacrificio. Hoy también se paga este precio. La decoración de la ciudad, las escuelas de samba, los ensayos, los concursos de fantasías, la elección del Rey Momo, de la Reina, de las Princesas, las espectaculares carrozas, las vestimentas y las desnudeces acordes con el clima cálido de la tierra, el movimiento y el ritmo, que lo llevan con la misma gracia y naturalidad que los andares, la música, la luz, la increíble acumulación de belleza, eso y más es el Carnaval de Río.    

Recife y Olinda
Recife, la encantadora capital del Estado de Pernambuco, está situada a 839 kilómetros al norte de Salvador de Bahía y sus carnavales son un verdadero muestrario de todos los festejos momescos del nordeste. La playa de Boa Viagem es el espacio de los tríos eléctricos; el centro de la ciudad, el lugar reservado para las orquestas y bailarines de frevo, una típica danza que recuerda la de los cosacos y en la que se utiliza, para guardar el equilibrio, una pequeña sombrilla colorida; el céntrico barrio de San José, a su vez, acoge en sus calles 240 agrupaciones que disputan premios y campeonatos. El Carnaval recifense llega al auge, la noche del sábado y la madrugada del domingo, con el desfile por la avenida que circunda la playa de Boa Viagem del tradicional club de máscaras Gallo de la Madrugada, que arrastra a más de un millón de personas, bailando sin parar. Lo más curioso del carnaval de Recife es que, a pesar de su increíble animación, aún le sobran fuerzas para servir de apoyo a uno de los más famosos carnavales del mundo, el de Olinda, una pequeña población a seis kilómetros de la capital pernambucana, considerada por la Unesco Patrimonio histórico y artístico de la Humanidad, por la riqueza de su arquitectura colonial y por los tesoros de sus iglesias. Las laderas de las siete montañas que componen su geografía, todo el año tranquilas y reposadas, estallan en un incontenible frenesí carnavalero, con miles de personas siguiendo por las calles, cantando y bailando, al Hombre de la medianoche y a la Mujer del día, quienes, juntos con sus respectivos séquitos, reviven las mejores tradiciones ibéricas de las fiestas de gigantes y cabezudos.

COLOMBIA

Las fiestas de carnaval en Colombia son de origen europeo, fueron introducidas  por los españoles y portugueses. Las de Barranquilla tienen antecedentes próximos en la celebración que se efectuaba en Cartagena de Indias, en época de la Colonia, como fiesta de esclavos. El festival más vistoso y de colorido es sin duda el de Barranquilla. No obstante, documentos históricos indican que en el siglo XVIII ya existían festividades llamadas carnaval y días de carne no solamente en la ciudad de Cartagena y en la villa de Mompox, sino en poblaciones como Magangué y otros lugares a lo largo del río Magdalena en el tramo de llanura Caribe. Los documentos permiten señalar la existencia temprana de un área carnestoléndica y también las líneas de su evolución en Colombia, que en Barranquilla muestran la confluencia de tradiciones de origen europeo, africano e indígena. Aunque el Carnaval urbano en Barranquilla comenzó oficialmente en 1876, había celebraciones desde años antes y desde ese entonces debieron de reflejar los patrones de emigración de áreas rurales, jalonados por las oportunidades de la urbe en formación. Puede hablarse entonces de rutas del Carnaval rural que arrancaron de diversos lugares en el área hacia poblados más grandes o urbes. Es el caso de las danzas de negros, de las de indios y de algunas danzas de fauna componentes del actual carnaval barranquillero que siguen teniendo vigencia en sitios rurales. Pero de la misma manera hay acontecimientos, danzas y disfraces característicos de un lugar o de una región que no han quedado plasmados en el carnaval de Barranquilla, pese a que en uno u otro momento hubieran recorrido la ruta geográfica que lleva la tradición a la ciudad. Hay, también por febrero, otro de mucho calado, trascendencia y antigüedad: el de blancos y negros en la ciudad de Pasto, capital del departamento de Nariño. La ciudad está situada al pie del volcán Galeras, en el suroeste colombiano y cerca a la frontera con Ecuador. A sus habitantes (pastenses o pastusos, más conocidos por este último gentilicio), se les atribuyen los chistes similares a los de Lepe. Pero también se lo toman a guasa y no se enfurecen.

FRANCIA

Niza
Después de ser una de las fiestas de comparsas y mascaradas más antiguas de Europa (la tradición se remonta al 1294), el carnaval de Niza renace a finales del siglo XIX, e ingresa en el nuevo milenio con más fuerza que nunca. La edición del 2005 es la número 121 de esta nueva época. Del 2 al 13 de febrero la ciudad se engalana con desfiles plenos de luces, carrozas, batallas de flores, espectáculos y conciertos. La fiesta se cierra con el desfile floral del miércoles  pero la fiesta principal se vivirá la noche antes, el martes de carnaval con hogueras y fuegos artificiales que iluminarán toda la bahía.

ITALIA

Venecia
Es difícil hacer referencia a los carnavales europeos sin, inmediatamente, pensar en el de Venecia. Venecia es el carnaval, lo que no significa ni mucho menos que si no has visto el de Venecia no hayas visto ningún otro. Es el carnaval e indiscutible protagonista por tradición, por evocación y por la sencilla razón de que Venecia en sí es ya una ciudad enmascarada, misteriosa y mágica, en la que en lugar de moverte por un decorado lo vives. Si bien es cierto que para muchos las hordas de turistas han restado autenticidad al evento, es importante tener en cuenta que acudir al carnaval veneciano significa saberlo descubrir. No se puede ir a Venecia pensando en los carnavales de Cádiz o de Brasil, porque entonces la decepción está asegurada; el carnaval de Venecia tiene personalidad propia y magia propia y va más allá de la turística imagen de la nariguda máscara del doctor de la peste que abarrota los talleres de la ciudad. Antaño el carnaval ya constituía una de las fiestas populares más apreciadas por los ciudadanos. Ya en el siglo XI, cuando Venecia era una potencia temida y triunfaba en el Mediterráneo, hay referencias a su existencia pero no fue hasta doscientos años más tarde cuando se declaró festividad pública. Celebrar el carnaval, suponía además, una especie de cantar de gesta, pues en él se utilizaban acontecimientos históricos como fuente de inspiración, de forma que historia y realidad se mezclaban y confundían formando parte del ingrediente festivo. Sucedió así con la victoria de la Serenissima sobre los turcos, que fueron derrotados en 1571 en la batalla de Lepanto y que sirvió de motivo para volverla a festejar en los carnavales del año sucesivo. Pero es, indudablemente, en el siglo XVIII cuando el carnaval de Venecia logra su máximo apogeo. A él acudían aristócratas provenientes de lugares diversos y no era raro que los príncipes y nobles europeos se escaparan a divertirse y disfrutar de la riquísima estación lírica programada durante las fechas. El esplendor y éxito del carnaval se hundió con la decadencia de la ciudad; con su pérdida de poder también se perdió la fuerza de la vida intensa y exagerada de sus ciudadanos y hasta hace tan sólo veinte años no se había recuperado su tradición carnavalesca. Ahora, muchos venecianos se sienten abrumados por la invasión turística y se marchan fuera durante esta temporada, pero muchos otros se quedan e incorporan al ambiente callejero y musical, siendo partícipes de la fiesta y contribuyendo con sus disfraces al espectáculo visual y extravagante en las tardes de Piazza San Marco. Viareggio

El carnaval de Viareggio es uno de los más espectaculares de Italia, poco conocido en España, sin embargo las increíbles esculturas y carrozas que participan en él le han ganado una inmensa popularidad fuera de Italia. Desde hace ya meses la gente de Viareggio se ha afanado preparando en grandes naves las gigantescas esculturas de papel mache que son el orgullo de estos artesanos. Estas figuras satirizan a políticos y personajes públicos, al estilo de los ninots de las fallas. Su construcción es laboriosa pero conseguir que se mantengan en pie sobre las carrozas lo es aún más. En días determinados las carrozas desfilan por todo Viareggio compitiendo por conseguir el premio a la mejor carroza. Cada una de ellas transporta a unas doscientas personas, todas ellas disfrazadas de acuerdo con el tema de su carroza y a una gran figura dentro de la cual otras personas consiguen que esta se mueva. Por medio de un sistema de palancas y contrapesos las figuras mueven los brazos y la cabeza para saludar a los espectadores de estos desfiles. Cada uno de estos desfiles, al finalizar da paso a una celebración gastronómica y a una masiva demostración de fuegos artificiales que corre por cuenta del ayuntamiento. El carnaval es una licencia para gastar bromas, pasarlo bien y degustar unos fritelle o unos chacchiere, los dulces típicos de este momento del año.

CUBA

La Habana
En la capital cubana se vive el epicentro de las celebraciones del Rey Momo. Palcos y gradas se ubican a lo largo de la Avenida del Malecón, sitio donde se realiza la mayoría de los festejos que se llevan a cabo durante todo febrero. La celebración se inicia con el tradicional desfile de carrozas, donde bellas lugareñas siguen el ritmo desenfrenado de los compases que ejecuta la propia orquesta. Un sinfín de luces de colores y serpentinas le agrega el toque mágico a la fiesta que se completa con comparsas organizadas por cada barrio de la ciudad que danzan melodías afrocubanas. Cuando culmina el desfile, comienza la verdadera celebración: el público abandona las gradas para pasar a ser protagonista del baile callejero, que no cesa hasta bien entrada la madrugada.

MARTINICA

En esta isla caribeña, ex colonia francesa, donde las medialunas y las baguettes son tan comunes como las bananas y los ananás, el festejo del rey Momo dura seis semanas. Durante ese lapso, que se inicia los primeros días de febrero, predominan los concursos musicales, competencias de belleza femenina y las populares zouks (noches de rebeldía y locura). Fueron las últimas cuatro noches las que llevaron al escritor Truman Capote a comparar el carnaval de Martinica con una explosión en una fábrica de juegos artificiales. El carnaval de la isla es la expresión de un arte salvaje y alocado llevado a las calles. Todo lo que se debe hacer es salir, disfrazarse y unirse al clima reinante. El último lunes de festejo es un día de parodia, con hombres que se transforman en mujer y viceversa. El martes, llamado Mardi Gras o Día del Diablo, todos se visten de rojo y las calles están llenas de tenebrosas máscaras diabólicas. El miércoles, la consigna es estar de blanco y negro para la celebración del funeral del Rey del Carnaval: Vaval. Así se da por concluido el festejo que devuelve la acostumbrada tranquilidad a la isla.

MÉXICO

A lo largo y ancho del territorio nacional existen diversas expresiones del carnaval: las hay desde las que se distinguen por sus bailes nocturnos y libaciones dionisiacas asistidas por venus macroscópicas de enormes posaderas y hombres vestidos de mujeres, muchos de ellos homosexuales, hasta aquellas cuya significación es cosmogónica y religiosa y donde es riguroso el ayuno y la abstinencia sexual. En la mayoría de las ocasiones se desconoce el sentido de las actividades y ritos que se repiten en el desarrollo de los carnavales, ya que estos son asumidos como una temporada de caos donde se permite que los individuos, los grupos sociales y culturales rompan con las reglas establecidas, referidas tanto a la política y la sexualidad como a la comida y la bebida. En este mar de ritmos y colores, en la crónica del baile y la mojiganga; del desfile y la feria; de la misa, la procesión y los rezos, de los cohetes y castillos, y de los carros alegóricos y las comparsas, se aprecia claramente la mezcla de lo religioso con lo profano, de lo antiguo con lo moderno, de las buenas costumbres con la vulgaridad y lo obsceno, y las razas y clases sociales entremezcladas con toda irreverencia y desparpajo.

Mazatlán
Cada año, la ciudad se prepara para disfrutar de su máximo evento, considerado uno de los mejores a nivel mundial. Es que el Carnaval de Mazatlán resulta único por varios motivos. En él se conjuga la expresión de sus artistas con la belleza de sus reinas, la diversión y el esplendor los espectáculos con la inteligencia y el refinamiento del arte y la cultura. Esta particular combinación se encuentra también en el contraste citadino, en el que conviven la nostalgia decimonónica del Centro Histórico y la vida que transcurre en torno a las playas. Y quizás sea un poco por eso de que los mazatlecos están ³tantito más abajo² del Trópico de Cáncer, que son conocidos por su buen humor y hospitalidad. Precisamente, la calidez de este pueblo -gustoso por compartirla- y el entusiasmo de los visitantes, fueron la inspiración que dio lugar al tema convocante de este Carnaval, un Carnaval hecho al calor de la gente.

Mérida
Visitar Mérida durante Carnaval es una oportunidad maravillosa de ver la calidez y espíritu festivo de los locales. A lo largo del desfile usted encontrará puestos que venden comida, refrescos y bebidas y juegos junto con las emisoras de radio y televisión locales presentando conciertos con invitados locales, nacionales o extranjeros. Los asientos en el Centro Histórico están a la venta o a la renta y las gradas en Paseo de Montejo son gratis. El Carnaval pertenece a una parte de las actividades religiosas que preceden al tiempo de Pascua. La celebración tiene lugar la semana anterior al Miércoles de Ceniza (comienzo de la Cuaresma), de este modo todos se "sueltan el pelo" antes de ponerse serios y comenzar el tiempo de guardar. Cada día de Carnaval tiene un tema diferente, haciéndolo muy variado. Todos se disfrazan de colores vivos y variados excepto la noche de Lunes cuando se porta el traje típico yucateco: el huipil o terno las damas y la guayabera o filipina blanca los caballeros. El derrotero que sigue el desfile es el mismo cada día, excepto el día que desfilan los niños, que siguen una ruta más corta.

USA

Nueva Orleans
En Nueva Orleáns la gente se imbuye de espíritu pagano y toma las calles vestidos con vaporosos y coloridos vestidos. Para muchos esta fiesta en la que la extravagancia y el abandono se llevan a su más delirante extremo es la mejor de todas las que celebran el carnaval. El Mardi Grass es una fiesta que dura todo el día en el mejor estilo de Nueva Orleáns. Durante el Día Zulu y Rex, los reyes del carnaval, lideran los dos desfiles principales. Temprano por la mañana ya hay un montón de gente en St. Charles Ave esperando que salga la procesión de Zulu, que se verá inmediatamente continuada por la de Rex. Como decíamos al principio esta fiesta dura todo el día. Si decides participar, necesitas algún tipo de disfraz y si por participar entiendes algo más que apiñarte con los turistas borrachos de Bourbon St., depende de tí hacer amistad con alguno de los locales para que te enseñen el aspecto más salvaje y divertido de esta fiesta que siempre tiene lugar en las celebraciones que organizan las comunidades de allí y a las que sólo tendrás acceso si te lleva tu nuevo amigo. Si lo consigues nunca olvidarás este Mardi Grass. PERÚ
Una de las Tradiciones más populares y alegres de Perú son los Carnavales. Esta costumbre, probablemente heredada de Europa se entremezcla con las vivencias del mundo andino, con las tradiciones de la costa y de la selva. El carnaval es una fiesta mágica en la cual lo natural y sobrenatural se unen, lo religioso, lo terrenal y lo cósmico y en cada uno de sus pueblos adquiere diferente expresión y color.

CANADA

Québec
El carnaval es el acontecimiento más destacado del invierno en la ciudad canadiense. Medio millón de visitantes se unen a los habitantes de la metrópoli durante las dos últimas semanas de febrero para celebrar el acontecimiento con bailes de disfraces, concursos de esculturas de hielo, carreras de trineos tirados por perros, regatas de canoas sobre el río St. Lawrence, cabalgatas competiciones deportivas y desfiles.

REPÚBLICA DOMINICANA

El Carnaval Dominicano es una de las tradiciones más coloridas y celebraciones más alegres de la República Dominicana. En el mismo participa todo el pueblo, que se lanza a las calles a disfrutar, compartir y celebrar con alegría. En la celebración del Carnaval Dominicano se aprecia, en particular en los atuendos y disfraces, una mezcla muy variada por regiones de elementos y tradiciones africanas traídas por los esclavos transportados al Nuevo Mundo y las costumbres y ropajes europeos de sus amos y colonizadores. Se confunden en las festividades los diablos cojuelos, con sus trajes de capa cubiertos de espejos, cascabeles y cencerros, que ridiculizan a los señores medievales, con los platanuses y otros disfraces netamente africanos, así como un sin número de manifestaciones de la creatividad popular. El Carnaval es la fiesta popular de mayor tradición de República Dominicana. Se produce desde la colonia, en víspera de la cuaresma cristiana, cuando los habitantes de Santo Domingo se disfrazaban como un remedo de las carnestolendas europeas. Si desde el siglo XVI «hubo máscaras en la ciudad de Santo Domingo», lo cierto es que la tradición colonial creció con las gestas republicanas del 27 febrero de 1844 y del 16 agosto de 1865, al punto de que casi desde entonces los carnavales se celebran en estas fechas, no importa si se encuentran fuera de las carnestolendas y por lo común ya dentro de la propia cuaresma, por lo menos la primera. En los últimos años, y en particular a partir de 1997, las autoridades gubernamentales han buscado separar la celebración de las fiestas patrias de la celebración del principal Carnaval Dominicano, para no restar solemnidad a la celebración de la Independencia Nacional el día 27 de febrero. Como resultado, la segunda mitad de febrero presenta una intensa agenda de actividades separadas en conmemoración de la lucha patriótica de los héroes de la Independencia Nacional y alrededor del carnaval fiestas populares, conciertos multitudinarios, desfiles de comparsas, así como los tradicionales carnavales cada domingo del mes.  Algunos disfraces y personajes:

Los Diablos Cojuelos
Los Diablos Cojuelos andan sueltos por las calles atemorizando a la población y azotando las personas con sus vejigas y fuetes o látigos. El Diablo Cojuelo era un demonio travieso y juguetón que colmó la paciencia del mismo diablo y éste lo arrojó a la tierra, lastimándose una pierna al caer, quedando cojo o "cojuelo". Su disfraz ridiculiza el de caballeros medievales con capa y pantalones anchos de colores vivos y máscara representando un animal o rostro horrible y espantoso.

Se me Muere Rebeca
Representa a una madre desesperada que quiere llevar a su hija que se encuentra gravemente enferma. Va gritando todo el camino, de pronto se para, enseña a la hija (en representación una muñeca), mientras un coro le va respondiendo. Se para en los colmados pide golosinas para la hija enferma, pero realmente las reparte entre los niños, que la siguen con insistencia.

Califé
Es un poeta criticón, que en versos, va criticando en forma jocosa a todos los personajes de la vida política, social y cultural; es seguido por un coro y esta vestido de frac negro,  camisa blanca y un gran sombrero negro.

Los Africanos
Personajes pintados de negro, con carbón y aceite quemado de carro, van grupos de hombres y mujeres, imitando a negros esclavos, bailando por las calles como parte del carnaval.

Los Indios
También salen comparsas de niños y niñas, así como de personas adultas, imitando a los antiguos habitantes de la isla, con plumas arcos y lanzas, con todo el cuerpo pinto, llamándolos "Indios". De una de esta comparsas se originó una representación teatral con un drama, que expresa la relación de los españoles con los indigenas, que constituye la muestra mas importante del teatro del carnaval. La comparsa con más tradición que aún representa este drama se llama "La comparsa de San Carlos", localizada en un popular barrio de Santo Domingo.La Muerte
Es la representación de una calavera, con todo y mascara, en la ciudad de Santo Domingo, acompañaba tradicionalmente a los Diablos y recibe tradicionalmente el nombre de "La muerte en Jeep".

Nicolás Den Denes
Nicolas Den Denes un oso, que a pesar que va amarrado a una cadena que manipula un hombre, que representa a un domador, va bailando y haciendo reir a los niños y niñas que asisten al carnaval en Santiago.

Los monos de Simonico
Son tradicionalmente "Los monos de Somonico". Consiste en una comparsa disfrazados de estos animales con un  traje hecho en flecos. Son oriundos de Villa Duarte, un sector popular de Santo Domingo.

Los Pirulíes
Son niños disfrazados de"indios" con una falda hecha con flecos de coco, que van bailando en las calles de Cabral Baraona.

Los Alí Babá
Son comparsas con motivaciones orientales, cuya característica principal es una sincronizada coreografía , van bailando con todo el cuerpo al ritmo  básico que le dan los redoblantes y bombos  dentro de una marcada influencia  de los "Cocolos" de San Pedro de Macorís a nivel musical y las aportaciones en la danza correspondiente a Luis Alberto Torres Chacón.  

Los Platanuses
Son unos personajes de carnaval de Cotuí que se cubren el cuerpo con hojas secas de plátano y se cubren la cara con una mascara de Higuero pintado en diferentes colores.

Las Marimantas
En Yerba Buena, una comunidad rural a cinco Kilometros de Hato Mayor, salen las marimantas, personajes carnavalescos cuyo cuerpo está cubierto de ramas verdes de árboles, con una máscara de cuero de vaca, cubierta la cabeza con un caparazón que le sirve de guarida al comején.

El Doctor
Pintados de carbón y varios colores, con unos espejuelos de cáscara de naranja con alambres y con un maletín, va queriendo el Doctor curar a todo el mundo, especialmente a las mujeres.

Los Trasvestis
Es uno de los personajes más comunes, pícaros y alegres que tiene el carnaval, donde los hombres se visten de mujer y van divirtiendo a todos los asistentes al carnaval.

El Papelón
Al grito de "A que no me quemas el Papelón!", un hombre disfrazado de mujer va provocando con su trasero, mientras otro personaje trata de quemárselos, haciéndolo con extraordinaria gracia que todo el mundo provoca risa.

Los Galleros
Dos campesinos, con sus gallos en mano, deciden jugar gallos en plena vía  pública  y cuando están en medio de la pelea llega un policía, desbarata el juego e intenta llevárselos presos. Se produce un dialogo lleno de sátira, lo que se convierte en una divertida muestra de teatro carnavalesco.

TRINIDAD

La celebración de carnaval en esta isla del Caribe, legado de los franceses en el 1700, se realiza durante más de una semana en el mes de febrero. Se llevan a cabo shows musicales acompañados de competencias nacionales de música, disfraces, y la elección del rey y la reina del desfile. Son días de danza y el ritmo de la música coincide con los latidos del corazón, la melodía de la música no se escucha, se siente. Los disfraces incluyen desde plumas de colores hasta barro y aceite. Una loca alegría se adueña y transforma a todos los participantes que bailan hasta el amanecer e intercambian sus ropas cubiertas de coloridas pinturas. Las carrozas no desfilan con rumbo fijo sino que se dispersan por toda la ciudad. No hay diferencia entre público y comparsas, en Trinidad todos bailan y festejan hasta la llegada del amanecer.

CARNAVALES EN ESPAÑA

Cádiz
Cádiz es quizá de los carnavales españoles el que tiene una imagen más jocosa y divertida. Frente a la espectacularidad de otros carnavales, la ironía y en algunos casos mordacidad de las chirigotas gaditanas es un punto a su favor. Además no faltan otros espectáculos para que la fiesta esos días en Cádiz sea completa. Los orígenes de este carnaval son bastante curiosos, ya que se remontan al siglo XVI cuando Cádiz era uno de los puertos más importantes del Imperio español y a esta ciudad llegaban influencias de todas partes del mundo. En concreto de Venecia, ciudad con la que compartía muchos lazos comerciales, se copiaron algunas de las tradiciones que han evolucionado y han terminado con convertir al Carnaval de Cádiz en uno de los que más personalidad tienen. La ciudad entera se vuelca con el carnaval, especialmente el jueves santo, y si nunca has estado en esta ciudad es una ocasión muy especial para conocerla, disfrutar del ingenio de sus chirigotas y de todo lo que los gaditanos tienen que ofrecer. Si ya conoces la ciudad no hará falta mucho para convencerte de lo acertado de una escapadita esos días a tierras andaluzas...

Antecedentes del carnaval de Cádiz
Aunque posiblemente hubiera celebraciones carnavalescas posteriores, las referencias documentales que conocemos nos conducen a creer que los precedentes del Carnaval gaditano se remontan a la segunda mitad del siglo XV, época de la llegada de los comerciantes ligures que se desplazaron hacia Occidente tras la caída de Constantinopla en manos de los turcos. Consecuencia de ello, en la Bahía de Cádiz se fue formando una importante colonia de genoveses, principalmente, que junto a la actividad económica, trajeron sus tradiciones y costumbres. La fiesta debió cobrar fuerza en el siglo XVI, y a finales de dicho siglo encontramos testimonios concretos alusivos, siquiera indirectamente, a la fiesta de Carnestolendas; y, en la primera mitad del siglo XVII, podemos leer documentos que muestran un fuerte arraigo del Carnaval gaditano, tanto, que obligaba a la iglesia a "dispensar" a sus feligreses en los días de Carnaval, o a suspender los trabajos de reparación de los barcos en las atarazanas de Cádiz. De estos documentos se puede concluir que el dominio de don Carnal -pese a las prohibiciones que se multiplicaron desde comienzos del siglo XVI- era abosulto en Cádiz durante su reinado temporal, cada año, en los tres días previos al Miércoles de Ceniza. Ya en el siglo XVIII las referencias documentales son relativamente frecuentes, ya sea en forma de bandos tratando de prohibir las fiestas, ya en los cuentos del Ayuntamiento gaditano que recibía buenos dividendos por la cesión del Teatro Principal para los bailes de máscaras. También en los primeros periódicos gaditanos encontramos referencias al Carnaval, como ocurre con "Gaceta de Cádiz", que en febrero de 1763 daba noticia de los preparativos de las fiestas. Pese a reiterados intentos de supresión, el Carnaval terminó triunfando -ni tan siquiera durante el asedio del ejército de Napoleón se llegaron a suspender las fiestas de Carnaval en Cádiz- y en la segunda mitad del siglo XIX el Ayuntamiento acabó asumiendo la fiesta como propia de la ciudad, incluyéndola en su programa festivo y en sus presupuestos.

CANARIAS
Tenerife

Decir carnaval, suena también a Tenerife, ya que en esta isla está profundamente enraizado el sentir carnavalero. Se remonta a muy atrás la celebración de estos festejos, y las máscaras más bien ³zarrapastrosas² eran las que mejor expresaban de cara afuera el alma del carnaval. No obstante, hoy en día el carnaval tinerfeño es más conocido por la vistosidad de sus desfiles, sus carrozas, y sus reinas. Es realmente espectacular este carnaval en el que sus desfiles de elegantes disfraces lucen con cada uno de los personajes que crecen y viven en estos días para dar esplendor a la fiesta. Miles de visitantes acuden cada año a disfrutar en Tenerife de unos días de juerga y transformismo. Después del de Río, posiblemente sea este uno de los carnavales más vistosos del mundo, y también de los más elegantes y espectaculares.  
Antecedentes del carnaval de Santa Cruz de Tenerife
Fueron los conquistadores de las Islas quienes, llegados a Tenerife a mediados del s.XV, trajeron tradiciones ligadas con las fiestas del Carnaval, que se celebraban también en todos los dominios de la Corona. Sin embargo, consta que las familias pudientes de la isla, según testimonio de escritores y viajeros de la época, acostumbraban en el s.XVIII, a celebrar bailes y fiestas a los que invitaban a viajeros distinguidos. La plebe también celebraba los carnavales, aunque las autoridades civiles y eclesiásticas no aprobaban estas diversiones, por lo que se prohibían los bailes y bromas de las máscaras en las vías públicas. Los antecedentes de las máscaras del Carnaval eran las denominadas tapadas de Santa Cruz, quienes iban a la fiesta de la Calle del Pilar con sus rostros cubiertos. Tras la caída de la Segunda República y el comienzo de la Guerra Civil española (1936-1939), se veta el Carnaval hasta la década de los setenta. A partir de 1945, los tinerfeños comienzan a celebrar el Carnaval de forma clandestina en sus casas, aunque tanto las autoridades civiles como el Clero siguen prohibiendo su celebración. En 1965 se acordó solicitar que las Fiestas de Invierno, como antes se denominaba a los carnavales, fuesen declaradas de interés turístico, por lo que dos años más tarde, en 1967, el Carnaval se convirtió en Fiesta de Interés Turístico Nacional. Anteriormente, ya había habido intentos de dar una mayor relevancia a la fiesta chicharrera por excelencia, y se declaró que el miércoles de Carnaval se denominase Día del Turista. El nombre de Fiestas de Invierno se mantuvo hasta 1976, año en que, de nuevo, y ya sin las censuras que caracterizaron la dictadura franquista, adoptaron la denominación de Carnaval. No obstante, fue el 18 de enero de 1980 cuando el Carnaval de Santa Cruz de Tenerife alcanzó su más alto reconocimiento, al ser declarado Fiesta de Interés Turístico Internacional por la Secretaría de Estado para el Turismo. En la actualidad, los diferentes grupos del Carnaval han paseado el nombre de la isla de Tenerife, tanto por la geografía española como por diversas partes del mundo, convirtiéndose así en el segundo más popular y conocido internacionalmente, después de los que se celebran en Río de Janeiro (Brasil).

Gran Canaria
Los carnavales son la fiesta más multitudinaria de la Isla y la que concita la atención de todos los grancanarios. Miles de personas se preparan todo el año con un solo fin: la diversión. Y por ello, sus murgas, comparsas, rondallas y talleres de costura especializados cuentan con sedes permanentes donde idean y ensayan sus animaciones con doce meses de antelación. Casi cualquier punto de Gran Canaria tiene sus carnavales, aunque los más singulares son los de Las Palmas de Gran Canaria, Maspalomas, Agüimes, Agaete y Telde, cada uno de ellos con un sabor propio y gran poder de convocatoria y en los que la diversión a lo largo de dos semanas está asegurada. Hay quien desde finales de enero, fecha de comienzo de las carnestolendas, encadena esta fiesta de un municipio con otro, pues si algo marca esta celebración es la máxima de "hasta que el cuerpo aguante". En esta fiesta la imaginación no tiene límites pues cualquier personaje o hecho vale como pretexto para desarrollar un disfraz y cambiar de identidad. El Carnaval grancanario es un carnaval en la calle, en las que se congregan varios cientos de miles personas a un mismo tiempo disfrazadas con los más variados trajes y bailando sones latinos en un ambiente donde es imposible no contagiarse de la diversión y que se conocen como "mogollones". Pero además de fiesta popular, los distintos carnavales de los municipios son espectáculo, aunque son los de Las Palmas de Gran Canaria y San Bartolomé de Tirajana los que cuentan con un programa de actividades más amplio. Estas fiestas se abren con un pregón lleno de jocosidades e ironías, que dan paso a los concursos de murgas, comparsas y agrupaciones musicales. Entre esto y el Entierro de la Sardina, con los que desconsoladas "viudas disfrazadas" dicen adiós cada año a los Carnavales, se realiza la Gala de Elección de la Reina, referencia obligada dentro de las fiestas capitalinas; la Gala de Elección de la Reina Drag Queen, que cada año ha ido superando las previsiones de participación, asistencia y proyección internacional, y la Gran Cabalgata, entre otros actos.

VARIOS

Carnaval en Tarragona
Tarragona situada en la zona sureste de Cataluña es uno lugares de la Península Ibérica con más historia a sus espaldas. Importantísimo enclave del Mediterraneo en la época romana, ha sabido conservar hasta nuestros días su cultura más ancestral. Los Carnavales de Tarragona son buena prueba de ello, dado que sus orígenes los encontramos en dicha era romana al descubrir los símbolos del Ninot y la Ninota en celebraciones en honor a Saturno. También el fuego, otro elemento imprescindible del Carnaval tarraconense, es heredado de tiempos remotos. Miles de disfraces inundan Tarragona desde el "dijous gras" (jueves ladeiro), anterior al domingo de Carnaval, marcando así el inicio de tan esperadas fiestas con las características "cocas de llaradons" (chicharrones). El viernes hace su aparición la figura de mayor relevancia en el Carnaval, se trata de el "Rei Carnestoltes". El sábado tiene lugar la "rua", es una de las más multitudinarias de Cataluña, tanto por el número de espectadores como de participantes: comparsas, mascaradas fijas, figuras zoomórficas, bandas de música y percusión, sin olvidar los tradicionales elementos de fuego como el "ball de diables", el "drac" (dragón), el bou (toro) y la víbria (dragón femenino). Son días llenos de luz, fuego y color, donde los asistentes dan rienda suelta a su imaginación plasmando sus ideas el vistosísimos y llamativos disfraces. El martes se celebra el duelo protocolario de Carnestoltes por calles y plazas. También ese día tiene lugar el velatorio popular, con el modernista Teatro Metropol como escenario. Por último y como broche de oro a tan divertidos Carnavales se procede a la espectacular quema del ninot de Carnestoltes en medio de las carretillas del "ball de diables" y un apoteósico despliege pirotécnico.  

Carnaval del Toro en Ciudad Rodrigo, Salamanca
Tierra de renombradas ganaderías de reses bravas, donde el toro esta ligado al devenir diario de muchas familias, encontramos uno de los Carnavales más importantes y conocidos de la Península Ibérica. El Carnaval del Toro, que así es como los mirobrigenses denominan su fiesta grande, es el único del mundo donde se unen la máscara y el toro. Encierros, desencierros, capeas y corridas de toros son platos fuertes de esta significativa celebración. Durante los Carnavales las corridas de toros tienen lugar en la Plaza Mayor, donde se construye para la ocasión una plaza rectangular que es desmontada al finalizar las fiestas. Los encierros son uno de los espectáculos más vistosos del Carnaval del toro, mozos y no tan mozos desafian a los atados desde la avenida agustín de Foxá hasta la Plaza Mayor, alertados en todo momento por las campanadas del reloj del Ayuntamiento. Pero sin duda alguna, el evento más esperado es el Encierro a Caballo: desde las dehesa vecinas, expertos caballistas y garrochistas conducen a los toros bravos hasta la ciudad. Es impresionante ver cabalgar a los jinetes junto a los toros bravos a través del campo mirobrigense. Las capeas se celebran en la Plaza Mayor, escenario donde los maletillas llegados de distintos lugares hacen de las suyas buscando su oportunidad, otros simplemente buscan disfrutar poniéndose delante del toro. Esa misma Plaza improvisada acoge también las corridas de toros. Así pues el toro es protagonista en todo momento de los Carnavales de Ciudad Rodrigo. La guinda la pone el "toro del aguardiente", tiene lugar el martes y durante la mañana un toro anda suelto entre el Registro y la Plaza Mayor, para disfrute de los más madrugadores o trasnochadores. La música acompaña la celebración en todo momento, siendo muy famosas los pasacalles de la Rondalla 3 Columnas, quienes llevan animando los Carnavales con sus coplillas más de 50 años. Sin duda el Carnaval del Toro será un grato recuerdo para aquellos que tengan el placer de poder vivir la fiesta insitu.  

Máscaras en Alconchel
El Carnaval de esta localidad pacense es atípico en cuanto a la fecha en la que se celebra, pues aunque comienza el domingo de Carnaval con la lectura del pregón y el primero de los desfiles, los eventos centrales de la fiesta tienen lugar en Cuaresma. En los años de prohibición, durante la Guerra Civil, fueron muchos los vecinos de Alconchel que fueron a la cárcel por no resignarse a perder los Carnavales. El jueves, pasado ya el miércoles de ceniza, tiene lugar el día de la máscara, siendo algo individual e improvisado, donde la gente toma las calles. De noche se concentran en la plaza para participar en el concurso. El viernes es el día de la ³entrega², en la que los participantes formando un corro se lanza cantaros de barro hasta que rompen. El sábado hay desfiles, comparsas y demás actos festivos, para ya de madrugada dejar paso al ³entierro de la sardina², en donde se reparten sardinas asadas a todos los asistentes acompañadas de sangría, constituyendo un sabroso colofón de fiestas.  

Las Botargas protagonizan el Carnaval de Almiruete
En este pueblo manchego el Carnaval desapareció en 1960 recuperándose para disfrute de todos en 1985. Las botargas y las mascaritas son los verdaderos protagonistas de los Carnavales de Almiruete (Guadalajara). El sábado anterior a Carnaval se reúnen en secreto botargas y mascaritas para preparar los atuendos que lucirán durante los Carnavales, las máscaras de las botargas tienen aspecto fiero frente a la dulzura de las mascaritas. Llegada la fiesta las botargas ataviadas con polainas, cencerros, mantones, sombreros de diverso colorido atraviesan los campos y se aproximan a la ciudad, para más tarde entrar en ella bajo un ensordecedor estruendo provocado por los cencerros, señal que también sirve par avisar a los vecinos de Almiruete que el espectáculo comienza. En la plaza las botargas dan vueltas, siendo en la tercera cuando salen a buscar a las mascaritas. Una vez juntos vuelven a la plaza cargados de confetis y papelillos de colores, momento en el que comienza la batalla con los espectadores, acto lleno de risas y alegría distintivo de este Carnaval.  

Carnaval Manchego en Herencia
La localidad manchega de Herencia, provincia de Ciudad Real, tiene entre sus fiestas de mayor raigambre el Carnaval. Sus orígenes se pierden en el tiempo, incluso en los tiempos de la prohibición siguió celebrándose bajo el nombre de Fiesta de las Animas. El domingo anterior a la fiesta se le denomina como de las ³deseosas² (porque están deseando que llegue la fiesta), siendo el día de la máscara por excelencia. El martes se celebra el ofertorio, desfile de carrozas, murgas, charangas y máscaras espontáneas llegadas de muchos puntos de España. Los protagonistas de la fiesta son las máscaras callejeras, éstas se cubren la cabeza con telas antiguas. Nadie les debe conocer y la tradición dicta que está prohibido tratar de retirar el disfraz. También participan en los abundantes pasacalles que se suceden, en los que desfilan gigantes y cabezudos, ginetas (parejas de niños disfrazados que representan a los diferentes gremios), además del tradicional Perlé (muñeco con chupete, ataviado con un pijama de rayas azules y blancas). Este último es toda una institución en la fiesta, hazmerreir de mayores y terror de los niños, pues aparece una semana antes de Carnaval, en la conocida semana de tambores, marchando a la par de gigantes y cabezudos. La fiesta llega a su fin con el multitudinario ³entierro de la sardina² y en Herencia comienzan a pensar en la próxima edición.  

Carnaval Metropolitano en Madrid
La capital de España es uno de los numerosos puntos de nuestra geografía que mantiene el Carnaval entre sus fiestas grandes. El rito permanece y los castizos cofrades siguen vistiendo sus negras capas y chisteras como claro ejemplo del arraigo carnavalesco en Madrid. La Alegre Cofradía del Entierro de la Sardina (antiguamente de los ³cuatro gatos²) es uno de los principales ingredientes de esta fiesta, protagonizando el ³Entierro de la sardina². Su punto de partida es el Paseo de la Florida, desembocando en la fuente de los Pajaritos (Casa de Campo). Otro de los actos más significativos en este Carnaval es el baile de máscaras en el Círculo de Bellas Artes, evento que se viene celebrando desde 1982, aunque con interrupciones debido a consignas políticas, siendo elegido un tema común para cada ocasión. No es un fiesta multitudinaria, pero tremendamente arraigada en determinados círculos de población.  

El carnaval de Solsona, Lleida
En esta localidad catalana encontramos otro de esos carnavales con idiosincrasia propia. Son los días de la gran farsa, días en los que vivir e interpretar esos personajes que casi cada habitante de Solsona crea. El disfraz como representación de maneras de ver la vida, buscando quitar todo el jugo a unos días en que la transgresión está permitida...es la katharsis. Es desde 1971 cuando empieza a tomar fuerza el carnaval en Solsona, que es considerado Fiesta de Interés Turístico desde el año 1980. Los gigantes y cabezudos, las máscaras, la música, la juerga, inundan las calles, y hacen aún más fácil esa mutación en el personaje que uno viste, ya que la palabra ridículo acaba desapareciendo de los vocabularios en Solsona, y todos aprovechan para dar rienda suelta a algunas de las pulsiones internas. El carnaval es una fiesta muy vivida en Solsona.  

El carnaval de Aguilas, Murcia
El jolgorio inunda las calles de esta localidad murciana durante el carnaval. Es muy típico por sus desfiles de disfraces, y tiene también significación la parte más lúdica, con las máscaras y el juergeo nocturno. También es una curiosidad de la zona los llamados cascarones, que son cáscaras de huevo vacías, rellenas de confetti, que se rompen unos a otros en la cabeza. Este carnaval fue declarado Fiesta de Interés Turístico Nacional en el año 1997.  
Os Peliqueiros en Laza
En la zona sur de Galicia, más concretamente en el sureste de Ourense se encuentra la localidad de Laza. Población conocida a lo largo y ancho del planeta por sus Carnavales, de los que numerosos estudios revelan que están entre los diez más ancestrales del mundo y de los que realmente siguen la tradición a través de los siglos. Como dato significativo apuntar que un prestigioso museo norteamericano ha solicitado una máscara de peliqueiro dada la importante relevancia y el significado de la misma. Los Carnavales en Galicia son una celebración esperada, tras varios días frenéticos llega el tiempo de reflexión que supone la cuaresma, por ello hay que disfrutar al máximo de la fiesta. En Laza los Carnavales comienzan el primer día del año, fecha en la que salen los primeros jóvenes que más tarde serán peliqueiros. Los tres domingos anteriores al de Carnaval la fiesta se siente cercana: el más lejano lo denominan cinseiro, pues se tiran ceniza los unos a los otros; en el fareleiro hacen lo mismo pero con harina; en el corredoiro se tizna a gente con carboncillo de leña quemada. Pero es el viernes de Carnaval cuando Laza se convierte en un verdadero hervidero de gentes deseosas de disfrutar de uno de los Carnavales más peculiares del mundo. El folión tiene lugar en ese viernes, el sábado la gran troulada y la cabritada acaparan la atención de los asistentes. Pero es el domingo cuando entran en juego los personajes típicos que han hecho de este Carnaval un evento internacional, se trata de "A estrea dos peliqueiros". Los peliqueiros, la morena, el testamenteiro y las hormigas se convierten en los protagonista de tan prestigiosa fiesta. Los peliqueiros son las máscaras arraigadas en la región, se llaman así porque llevan peluca (una piel de perro o de oveja que cuelga como si fuese una melena. El peliqueiro es símbolo de poder, este ritual sirve para parodiar a los recaudadores de impuestos del valle de Monterrei, de ahí que estos representen el poder absoluto en la fiesta. Un buen peliqueiro no debe hablar, debe caminar a saltos pequeños y bailar constantemente. El público no puede tocarlos, pues se expone a recibir un latigazo, aunque estan en su derecho de increparlos durante todo el recorrido que estos llevan a cabo por las calles de Laza. El lunes por la mañana tiene lugar la farrapada, épica batalla entre los vecinos del pueblo con trapos untados de barro. Por la tarde baja la morena de Cimadevilla (barrio alto de la localidad), es un personaje muy importante en este entroido, se trata de una cabeza de vaca guiada por unos hombres tapados con un trapo. Por último, el testamento del burro se lee el martes por la tarde, cuartetos en los que se critica los acontecimientos más relevantes del año. Sin olvidar que todo aquel que se acerque a Laza podrá disfrutar de la magnífica y exquisita gastronomía de la zona.  

Carnaval en el Valle de Bielsa
La localidad de Bielsa, sita en la comarca de Sobrarbe, celebra uno de los Carnavales más populares y multitudinarios del Alto Aragón. Su celebración está cargada de tradición y simbolismo que permite a los visitantes participar activamente de ella. Bielsa se encuentra ubicada en la unión de los ríos Cinca y Barrosa, en tan privilegiado enclave tienen lugar durante tres días los Carnavales belsetanos. Tradición de hondas raíces donde los turístas podrán disfrutar de figuras carnavalescas únicas. Las Trangas son las figuras masculinas del Carnaval, ataviados con pieles de animales, camisa de cuadros, largas faldas, cuernos sobre la cabeza, cencerros en la zona lumbar y la cara embetunada. Representan la fuerza masculina, golpeando el suelo sin cesar con un largo bastón. Anuncian el comienzo de la primavera, además de que ahuyentan a los malos espíritus. Las madamas son la figuras femeninas, representan la pureza virginal, por ello es un papel reservado a belsetanas solteras. Su vestido está cosido directamente al cuerpo, por lo tanto para quitarle el vestido tendrá que ser rasgado. Ambos, Trangas y Madamas, son los protagonistas del acto central del Carnaval del valle de Bielsa, se trata de la Ronda. Del brazo recorren todo el pueblo acompañados de una charanga para más tarde regresar a la plaza donde comienza el baile. El rigor invernal hace que el baile se traslade posteriormente al local social del pueblo, perfectamente acondicionado para la ocasión. Otras figuras destacadas de este típico festejo son los "osos y domadores": representación de una parodia con mucha acogida entre los más pequeños. El "Amontato", representado por una figura femenina que lleva a sus espaldas un hombre, hace referencia al machismo reinante en la zona donde se infravalora el trabajo de la mujer. La fiesta termina con la quema de "Cornelio", considerado el causante de todos los males que acechan a los habitantes de la región.  

O entroido en Galicia
¿Quién no ha deseado alguna vez esconderse detrás de un disfraz y poder hacer diabluras que nunca realizaría abiertamente?. ¿Quién no ha deseado acercarse a un amigo y no parar de molestarle?. O ¿quién no ha querido vacilar a compañeros o desconocidos bajo la seguridad que da un antifaz?. El Entroido, carnaval gallego, es precisamente la materialización de este deseo de burla, risa, sátira y escarnio. Durante unos días al año el mundo se vuelve al revés y todas las locuras están permitidas. Es tiempo de excesos. En la sociedad tradicional, el carnaval marcaba el fin del invierno y el inicio de la primavera. Eran, asímismo, las últimas hordas de juerga antes del retiro cuaresmal. Hombres y mujeres se camuflaban bajo ropas viejas y usadas salían a la calle dando buena cuenta de las ganas de diversión. Puerta a puerta, intentaban engañar a los vecinos, y quizás, conseguir algún dulce propio de estas fiestas. Todo por la diversión. Los carnavales urbanos, marcados por los desfiles de comparsas y grandes bailes en salas de fiestas, poco tienen que ver con aquellos carnavales de aldea en los que, de lo que se trataba, era de divertirse con propios y extraños. El mundo cerrado de las parroquias rurales gallegas perdía durante un tiempo sus férreas reglas sociales y la mentira y los juegos se teñían de connotaciones sexuales, engaños convirtiéndose en toda la realidad posible. Una realidad en la que la gente, escondida tras las máscaras, tal vez no actuaba como otra, si no como sí misma. Hoy en día, tal liberación no es tan acentuada, si bien las comparsas continúan buscando la crítica y el escarnio contra los políticos, los personajes de la sociedad o contra los acontecimientos vividos en el año. La fiesta de la locura por excelencia sigue, rompiendo los tabúes sociales con fuertes dosis de exaltación vitalista. Teatro, representaciones de oficios, choqueiros, viejos o animales eran los disfraces más socorridos en las mascaradas rurales. Muchos de estos personajes se han perdido con el paso del tiempo, al igual que otros nuevos han entrado en escena. Sin duda algunos de estos personajes más conocidos son los volantes de Chantada, las pantallas de Xinzo de Limia, los generales de Ulla y, por supuesto, los cigarróns y peliqueiros de Laza y Verín. Los volantes de la comarca chantadina van ataviados con un cinto de campanillas y un espectacular peto de colores. Los generales del Ulla, propios de Teo, Boqueixón, A Estrada, Silleda y Santiago, son los jefes de las comparsas que recorren las parroquias lanzando discursos y disputas en verso. Jóvenes y mayores visten este elegante traje acompañado de una careta decorada con distintas figuras como imágenes de animales y llevan en las manos una o dos vejigas de vaca que producen un sonido muy característico al moverlas. Pero, sin duda alguna, los personajes más conocidos son los peliqueiros y los cigarróns de Laza y Verín. Los trajes, vistosos y elegantes, destacan por su careta y, especialmente, por la mitra, que constituye una auténtica obra de artesanía. Los peliqueiros desfilan por sus calles entre saltos y bailes azuzan a las personas que se acercan a ver este maravilloso desfile, que pueden provocarlos, pero nunca tocarlos. Pero fuera de grupos, comparsas organizadas y desfiles, somos muchos los que optan por el disfraz individual. Desde la máscara confeccionada durante meses hasta el arreglo de última hora, son muchos los que disfrutan interpretando un papel distinto al suyo por lo menos por un día. Hombres disfrazados de mujeres, viejos, drag-queens..., nadie quiere perder la oportunidad de convertirse en un ser distinto por unas horas, el placer de hacer lo que se quiera sin ser juzgado por nadie. El personaje que siempre se admiró, un monstruo, o una rubia de largas piernas. Da igual. El caso es sentirse diferente durante unos días del año; la liberación momentánea de la actitud que todos los días tenemos que mantener.